Prestaciones acústicas
Prestaciones acústicas

Prestaciones acústicas

La urbanización implica a menudo que infraestructuras y edificios residenciales compartan espacios.

Desde ferrocarriles a tranvías, desde carreteras a aeropuertos, disponer de infraestructuras óptimas es esencial para la vida urbana, aunque éstas pueden generar muchos ruidos. Pero las vibraciones que emiten y se transmiten por el suelo, el ruido del tráfico, así como la contaminación acústica generada por las personas, tienen consecuencias graves y negativas sobre nuestro bienestar, especialmente en zonas densamente pobladas.

Por ello, la protección contra ruidos no deseados puede tener un efecto positivo en nuestra fisiología, capacidad de aprendizaje y comportamiento social. Los productos ROCKWOOL son de alta densidad, una característica que los convierte en extremadamente resistentes a la circulación del aire además de ofrecer unas excelentes propiedades para reducir y absorber ruidos, lo que significa que incluso las infraestructuras más ruidosas son más silenciosas.

La lana de roca permite aislar y controlar las vibraciones generadas por sistemas de transporte público tales como metro, tranvía y ferrocarril. Al vivir cerca de un aeropuerto, el ruido que oyen en el interior de sus viviendas puede verse reducido hasta en un 40%, si el techo de la casa se aísla con lana de roca ROCKWOOL.

¿Sabías qué?
¿Sabías qué?

¿Sabías qué?

La lana de roca presenta una estructura abierta y porosa que hace que los productos de ROCKWOOL absorban el sonido de manera natural de un modo muy eficaz. En las escuelas que carecen de sistemas de absorción de ruidos, los estudiantes dejan de escuchar el 25% de las palabras pronunciadas por los profesores.
La lana de roca presenta una estructura abierta y porosa que hace que los productos de ROCKWOOL absorban el sonido de manera natural de un modo muy eficaz. En las escuelas que carecen de sistemas de absorción de ruidos, los estudiantes dejan de escuchar el 25% de las palabras pronunciadas por los profesores.

Controlar los sonidos que percibimos es esencial para lograr confort acústico.

Nuestro bienestar está directamente relacionado con el confort que ofrecen nuestros espacios interiores y una buena parte de este confort depende del control de los ruidos.

A veces, esto implica la necesidad de garantizar que edificios como, por ejemplo, los hospitales, ofrezcan espacios silenciosos que favorezcan la recuperación. En el caso de otros edificios, como los de oficinas, el objetivo es reducir los ruidos del exterior y entre salas, para reducir el estrés y fomentar la concentración.

En proyectos de escuelas, por ejemplo, se trata de controlar los ruidos para que los docentes puedan ser escuchados con claridad, por lo que se silencian los ruidos provenientes del patio de recreo y los ecos que se generan en los pasillos.

Las 7 fortalezas de la roca

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