Eficiencia energética en edificios nuevos
Un edificio puede durar de 50 a 100 años o más. Por lo tanto, es sumamente rentable (y no muy caro) incorporar una tecnología energética eficiente desde el principio. La normativa actual sobre ahorro de energía en los nuevos edificos es demasiado laxa. Deberá ser mejorada si se pretende aprovechar todo el potencial de ahorro energético.
Varios países se están apresurando en la carrera por la eficiencia energética en edificios nuevos. Un ejemplo es Canadá; la provincia de Ontario ha aumentado un 21% sus requisitos de eficiencia energética, lo cual se traduce en un mayor aislamiento de las fachadas, las cubiertas y las ventanas. Entre 2009 y 2012, está previsto que se llegue a niveles incluso superiores.
La casa pasiva
La casa pasiva ha demostrado sobradamente que es la vivienda del futuro. Un buen aislamiento de hasta 50cm y un sistema de ventilación que aprovecha bien la energía ayudan a combatir las noches en vela por culpa del encarecimiento de costes. Con una pérdida energética mínima, la energía pasiva gratuita de luz solar, sumada al calor de los cuerpos y al de los aparatos eléctricos, contribuye a crear un importante “radiador” de coste cero.
Los ahorros energéticos compensan sobradamente la inversión adicional, entre un 5 y un 15%. Su consumo anual de energía primaria para todos los usos energéticos del edificio (incluidos electrodomésticos) no debe superar los 120 kWh/m2.
El Grupo Rockwool participa en muchos proyectos de promoción de la eficiencia energética. En 2005 se presentó en Dinamarca una casa prefabricada de bajo consumo energético, precio competitivo y gran calidad arquitectónica. En Italia se está construyendo una casa pasiva adaptada a climas cálidos y, en Polonia, se ha organizado un concurso de casas pasivas entre estudiantes de arquitectura.
¿Cómo se construye una casa pasiva?
1.- Un aislamiento con un espesor de 300-500 mm contribuye a reducir la pérdida térmica a través de la envoltura del edificio (factor de transmisión calorífica inferior a 0,15).
2.- Bajo consumo energético con ventanas de triple acristalamiento y marcos bien aislados (ventana<0.8 w/(m2k) valor g~50%).
3.- Sin puentes térmicos. Métodos de instalación cuidadosos, sobre todo alrededor de juntas, esquinas y materiales que ocasionan elevadas pérdidas energéticas.
4.- Una ventilación controlada y una recuperación térmica mínima del 75% garantizan la calidad del aire interior y un bajo consumo energético.
5.- El edificio debe ser hermético (n50 <0.6 h-1) y carecer de brechas, para reducir aproximadamente en un 90% la ventilación incontrolada.
6.- Una orientación óptima del edificio para obtener los máximos beneficios (o protegerlo) del sol ayuda a ahorrar energía.
7.- La utilización de frigoríficos, televisores y otros electrodomésticos de bajo consumo contribuye a economizar energía y evitar cargas térmicas adicionales durante el verano.

