Aislamiento térmico
La lana de roca proporciona un aislamiento térmico que perdura a lo largo de la vida útil de los edificios. La lana de roca se mantiene inalterable ante variaciones de temperatura. Ni se dilata ni se contrae. Gracias a ello evita puentes térmicos, garantizando un aislamiento continuo y duradero. El ahorro de energía propiciado durante ese período se traduce en el ahorro de millones de euros de factura energética y millones de toneladas de CO2 emitidas a la atmósfera.
Aísla contra el frío y el calor
Mejora el ambiente interior


