Del ensayo a la obra real

El proyectista debe considerar que en la obra real, la calidad acústica se degrada siempre debido a las transmisiones por flancos. Estas transmisiones se originan a través de los encuentros con los otros elementos constructivos y la cuantía de la transmisión depende de cada elemento constructivo que acomete al elemento de separación y de la forma de efectuar dicho encuentro.

Por tanto y ante las causas citadas, en caso de elegir el método general de cálculo, el técnico deberá optar por las soluciones en las que pueda considerarse una perdida mínima de 7 a 8 dBA.

Para minimizar esta pérdida, es importante actuar en los encuentros y muy esencialmente en los suelos, y realizar éstos de manera “flotante” por dos objetivos:

  1. Reducir las trasmisiones por el forjado de los locales, asegurando de este modo el cumplimiento “in situ” de los valores de aislamiento a ruido aéreo.
  2. Reducir la transmisión de energía sobre los elementos horizontales, para el cumplimiento de los niveles máximos permitidos a ruido de impacto y a ruido aéreo.